Para mostrar que tengo amigos | Zina Katz | Marzo
Para mostrar que tengo amigos
Percepto y afecto. Los artistas perciben el mundo de una manera diferente. Inventan, crean y representan las visiones que nos entregan en forma de obras desbordadas por la fuerza del afecto puesto en su materialización.
Así, percepto fue definido como la realidad tal como la percibe el artista, mientras afecto no solo como los sentimientos o inclinaciones respecto de ciertos temas, sino las fuerzas que los atraviesan y desbordan.
Comprendiendo estos dos conceptos, podemos encontrarnos más fácilmente con el sentido último de los trabajos de Zina Katz al percibir claramente la mirada tan particular con que distingue los temas (o modelos) que procesa a través de una técnica tan suya pero de tan ancestral inspiración.
Técnica, a su vez, que anclándose en las “labores” de nuestras abuelas le ha permitido explorar acontecimientos que ya no vemos (o en los que no creemos) aunque sean parte de nuestra vida diaria.
En anteriores trabajos su mirada estuvo enfocada en aquellos descartados por la megalópolis, cartoneros y desocupados, literalmente bordados sobre los propios despojos que signan, y a la vez posibilitan, su existencia.
Ahora, en un giro de 180 grados que no niega sino ratifica la coherencia de su mirada, Zina retrata y desfleca a los descastados de nuestro tiempo. Aquellos que han perdido o renunciado al vínculo con su origen o identidad social.
Mediáticos cuya “amistad” imposible se basa en la permeabilidad unidireccional de la pantalla pero cuya existencia encuentra su justificación en una sociedad tan ansiosa de pertenecer(les).
Hugo F. Romero