Más allá de la urdimbre | Noemí Schneck, Dolores Franza, Milton Paz Montes, Delia Tossoni, Pupi Rymberg, Pablo Lehmann, Sara Slipchinsky, Malisa Sales | Abril
más allá de la urdimbre El diccionario nos enseña que urdimbre es el conjunto de hilos que se colocan en el telar paralelamente unos a otros para formar una tela pero, sorprendentemente, también la define como “Acción de urdir o maquinar algo”. Esta última es una definición adecuadamente aplicable a este conjunto de artistas que, partiendo de la milenaria saga de hilados y tejidos, abandonaron el limitado claustro del telar para sorprendernos con creaciones donde lo “textil” es tanto una excusa técnica como un lenguaje escogido para desarrollar sus “maquinaciones” artísticas mediante la modificación de los factores que intervienen en el proceso creador, con el fin de obtener resultados diferentes a los convencionales. Desde ya que cada uno de los artistas aquí presentados arriba a resultados absolutamente personales partiendo también de recursos y materiales no solo diversos sino, en algunos casos, francamente contrapuestos. Sin embargo, resulta homogénea la voluntad de explorar a fondo las cualidades de esos materiales y recursos, al servicio de las ideas, formas, luz y color. Así, Noemi Schneck trabaja sus tramas de metal, hilo y papel obteniendo obras realmente arquetípicas y de claros contenidos conceptuales, mientras Dolores Franza desarrolla con sus bordados, acrílicos, tules y cuentas de vidrio, un onirismo cuya ingenuidad es solo aparente. Milton Paz Montes hace flotar sus “perchas”, verdaderas esculturas que son solo morfológicamente blandas, pues visualmente nos golpean con su contundente juego de volumen, forma y color. Es muy interesante como las esculturas de Delia Tossoni, de impecable presencia, sintetizan sentimientos hondamente femeninos con una elocuencia solo igualada por la belleza de la forma y materiales utilizados. A su vez, Pupi Rymberg, a través de unas obras de atrapante surrealismo, expone las almas al transformar el continente en etéreas formas permeables a nuestra mirada. Como siempre, las obras de Pablo Lehmann, enmarcadas en el proceso de transmutar textos en sus muy particulares “textiles”, entregan mensajes que resultan de una cristalina claridad. Sara Slipchinsky, por su parte, obtiene mediante la adaptación personal de diversas técnicas como el origami y el corticalado atractivas obras que, aunque formalmente abstractas, revelan el trasfondo conceptual de su génesis. En tanto las hebras de Malisa Sales, no sólo son ascéticamente bellas sino de una limpieza casi oriental, como auténtico testimonio de su compromiso de síntesis artística permanente.Hugo F. Romero