Sujeto y Palabra | Pablo Lehmann - Julio Alan Lepez | Mayo- Junio.
Resulta muy estimulante la singular complementación de las obras aquí expuestas pues, partiendo de miradas y técnicas ubicadas en las antípodas, ambos artistas presentan trabajos altamente estéticos y técnicamente brillantes que, a su vez, nos imponen segundas lecturas que nos revelan la tarea de deconstrucción a la que someten a sujetos y palabras.
PABLO LEHMANN
Liberar a los objetos de su función, para introducirlos en el mundo del arte, es una operación que nuestra cultura ha aprendido a entender, y que es utilizada como recurso por muchos artistas. Pero lo original de Pablo Lehmann es que invierte el proceso al violentar la palabra escrita privándola, letra por letra, del soporte sobre el que éstas fueran impresas.
Esta forma de transparentación, cosifica los escritos así tratados, trasmutando los textos en texturas, y a esos “textiles” en obras de arte cuya presencia poética nos cautiva inmediatamente.
A su vez, a través de una mirada más profunda, la poética se nos revela como filosofía. Entonces podemos entender que esa nada que Lehmann minuciosamente escarba en los intersticios de cada letra, cambia su esencia, de la misma manera que el agujero cavado en un pedazo de oro transforma a éste en un anillo. Una verdadera operación de desvío de identidad que subordina al lenguaje en función de las formas que ahora son la materia prima con que estas obras de arte son construidas.
En definitiva podría decirse que Pablo Lehmann, al insistir en su actitud de ruptura y experimentación, ha inventado un arte “anticonceptual” que neutraliza y domestica los aspectos racionales de los diversos textos, develándonos el poder energético de la estética resultante.
JULIO ALAN LEPEZ
Los individuos retratados por Lepez, exhiben una duplicidad que puede resultarnos inquietante, pues se ubican excéntricos de cualquier referencia ambiental -no sabemos donde están o a donde se dirigen- a la vez que resaltan claramente por su pertenencia social y temporal –son jóvenes urbanos de hoy en día.
Esa mirada irónica aunque cómplice, a la que somete a sus contemporáneos, se manifiesta en estas pinturas de gran manufactura que reflejan muchos de los paradigmas de éste principio de siglo. Resulta altamente interesante ser espectadores de cómo Lepez resalta situaciones auténticamente globales; hechos, grupos y sensaciones a las que cada sujeto se halla “sujeto”, al mismo tiempo que manifiestan una individualidad específicamente definida.
Individualidad que Lepez finalmente pone bajo su lupa, al mostrarnos sus hombres “invisibles”, frente a los que quedamos turbados al constatar la dualidad tan actual de actitudes que pueden resumirse en: me ves pero no me observas, no te veo porque no me fijo.
Todo ello apuntalado en su probada destreza en el dibujo y consagrado a través del evidente deleite con que el artista encara su trabajo pictórico.
*imágenes:
Pablo Lehmann | Año Lección I | Fotografía calada| 30 x 40 cm | 2009.
Julio Alan Lepez | Sensatez y Sentimiento | óleo – carbonilla –collage | 160 x 97 cm | 2009.